13 de mayo de 2026

Triunfos que no voy a olvidar

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Arsenal consiguió un triunfo más que valioso ante uno de los rivales directos en la Primera B 2026.

Arsenal de Sarandí Real Pilar

Por Pablo Coria.- Hay triunfos que se recuerdan por el juego. Y hay otros que terminan teniendo mucho más valor por lo que representan. Lo de Arsenal frente a Real Pilar entra claramente en ese segundo grupo.

Porque Arsenal no tuvo una buena tarde. Le costó hacer pie, estuvo incómodo y cometió errores que no venía mostrando en partidos anteriores. Incluso el gol del rival nace justamente desde una desatención defensiva, de esas que en este equipo parecían ya corregidas hace tiempo. Y aun así, dentro de una tarde imprecisa y poco fluida, el equipo igualmente generó dos o tres situaciones muy claras para abrir el marcador antes de quedar abajo.

Del otro lado también hubo un rival serio. Real Pilar se plantó bien, entendió el partido, nunca fue menos que Arsenal y supo aprovechar cada duda del líder. Por momentos, incluso, dio la sensación de tener el encuentro controlado.

Y el contexto acompañaba esa sensación rara. El frío se metía en el cuerpo desde temprano, el sol apenas aparecía de fondo pero sin fuerza suficiente para volver cálida la tarde, y el partido se jugaba con esa misma incomodidad. Nada salía limpio. Nada terminaba de fluir.

Pero el fútbol también tiene estas historias que muchas veces explican por qué algunos equipos terminan peleando cosas importantes. Porque hay equipos que cuando el plan falla, se desordenan emocionalmente. Y hay otros que, aun confundidos, aun lejos de su mejor versión, siguen creyendo. Arsenal ayer fue eso.

Cuando el partido moría, a los 45 minutos encontró el empate y a los 47 el triunfo. Dos jugadas aisladas, poco prolijas, muy parecidas al desarrollo de toda la tarde, pero sostenidas desde algo que este equipo tiene y no negocia: actitud. Convicción. Rebeldía competitiva.

Y entonces llegó ese final que transformó el frío en otra cosa. La cancha explotó en un desahogo colectivo. Jugadores corriendo sin rumbo, abrazos interminables, allegados saltando afuera del campo, hinchas gritando como si hubieran liberado toda la tensión acumulada de la tarde en apenas dos minutos. Porque hay victorias que no se festejan solamente por los tres puntos. Se festejan porque hacen sentir vivo a un equipo.

Los campeonatos no se construyen únicamente desde el buen juego. También aparecen estas tardes grises, cerradas, incómodas, donde el líder tiene que demostrar carácter cuando las cosas no salen. Y Arsenal, aun sin brillo, volvió a demostrarlo.

Dentro de varios meses seguramente nadie recuerde cómo se jugó. Pero sí quedará la sensación de que en una tarde fría, donde ni el sol lograba calentar el ambiente, Arsenal con carácter, sacrificio y convicción terminó encontrando su propia manera de iluminarla.

Volver a creer, todos juntos…

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