Buenos Aires,

 

 

18/05/2019
Cristian Díaz: “Cuando jugábamos el partido para ser campeones con Wilstermann, acordé de la charla de Alfaro en cancha de Racing”
El lateral campeón de la Sudamericana y la Suruga Bank se prendió al #VivoHDA desde Bolivia, donde actualmente está dirigiendo a Jorge Wilstermann. Revivimos junto a Cristian su etapa en el Arse, los momentos cumbres de aquel 2007, Alfaro y su influencia en él como DT, el triste momento de su retiro y otras anécdotas como por ejemplo, su “descargo” de aquel autogol en la final contra América.

 

El viaje virtual esta vez nos ubica en Cochabamba, Bolivia, donde Cristian Díaz se encuentra pasando sus días de confinamiento. El actual entrenador de Jorge Wilstermann, que logró ganar la liga en 2019, ya lleva algo más de dos años conseutivos trabajando en el exterior (Santa Tecla de El Salvador, primero, Wilstermann ahora) y se siente muy a gusto: “Estoy cómodo y viendo la posibilidad de renovar el contrato. La ciudad es muy linda, la liga en cuanto a lo interno me sorprendió, estoy en un equipo que está en crecimiento, con un estadio hermoso y cuya dirigencia mantiene una buena convivencia conmigo”.  Con el título de liga boliviana en el bolsillo luego de sus primeros seis meses en el club, Díaz tiene expectativas de hacer un buen papel en Copa Libertadores cuando la misma reanude: “Nos tocó un grupo sin cucos pero muy difícil, aunque sabíamos que para nosotros cualquier grupo iba a serlo. Va a ser duro pero tenemos el sueño de meternos en octavos de final”.

 

 

Además de su experiencia actual, el actual entrenador campeón de Bolivia nos contó de otro de sus ciclos en el extranjero. Fue en El Salvador, donde consiguió su primer título como DT: “Fue una experiencia diferente que nos permitió crecer y conocer un país y una situación social distintas, donde tanto la gente como los directivos nos trataron muy bien. Tuvimos la suerte de ganar el torneo y la Copa de El Salvador, lo que posibilitó ofertas para volver a lo que yo llamo la ‘zona Conmebol’ y  seguir creciendo”.

 

Yendo a su etapa en Sarandí, el recuerdo de Díaz de aquel plantel al que arribó a mediados de 2007 es el siguiente: “Armamos una linda banda, arrancamos un poco a los tumbos pero nos fuimos acomodando y pudimos terminar con el logro de la copa y los benditos 25 puntos que Gustavo siempre nos pedía por el torneo local”. No será la última vez que hablemos de él en la charla, pero también dio su opinión sobre su hoy colega Gustavo Alfaro, conductor de aquel equipo: “Es un entrenador de la puta madre, por ahí menos valorado de lo que debería ser. Es muy capaz, lo ha demostrado en todos lados y ante la evidencia hay que rendirse. Si un técnico sin pasado en Boca como futbolista, y más en este momento del fútbol, llegó a dirigir ahí es porque es bueno. Punto final”.

 

Hablando aún del entrenador más emblemático de la historia de Arsenal, el lateral de aquel Viaducto cuenta qué es lo que más le llegaba de su forma de trabajar: “Me encantaba, y es algo que también hago, el hecho de hacer la charla táctica en el vestuario y no en el hotel. Es un analista y un tacticista que siempre buscaba el lugar para lastimar a los rivales. Tengo un cariño y un respeto muy grande por él”. Tras eso, recordó los minutos previos a salir a jugar la segunda final frente al América de México, donde las palabras de Alfaro marcaron a fuego a esos once jugadores: “La charla suya previa al partido la sentí en carne propia. Nos recordó el esfuerzo que habíamos hecho y dijo que más allá de lo que pasara, ya éramos campeones. Todo eso, entre lágrimas. Generó que hiciéramos el primer tiempo espectacular que hicimos”. De aquel momento que lo marcó, Cristian fabricó más tarde una experiencia buscando motivar a sus dirigidos de manera similar en un momento clave el año pasado: “Cuando tuvimos que jugar el último partido con Wilstermann para ser campeones, me acordé de esa charla e intenté transmitírsela a mis jugadores”.

 

 

Tras ese glorioso título a fines de 2007, las cosas se complicaron un poco al año siguiente y eso derivó en la salida de Alfaro unos meses después. Sobre aquel bajón de rendimiento, Díaz tiene una explicación: “Creo en la famosa ‘resaca’ del campeón, y hay que estar preparados. Veníamos de un semestre muy difícil porque no empezamos bien en el torneo y tuvimos que apretar el acelerador para cumplir ese objetivo. Al mismo tiempo la Sudamericana, que fue muy difícil, y el hecho de tener que empezar antes la preparación para jugar Copa Libertadores. Todo eso nos pasó factura”. Según nuestro protagonista, la eliminación de la Copa Libertadores más el desgaste fue una combinación letal para que el ciclo Alfaro finalizara tras el Clausura 2008: “Más partidos, la resaca del campeón, jugadores grandes y el hecho de estar prácticamente un año concentrando y viajando nos influyó. Después, un mal inicio en la Libertadores y los malos resultados hicieron que nos desdibujáramos. Nos quedamos rápidamente sin objetivos en el horizonte, no fue lo mismo”.

 

Vamos quizá a la parte más difícil de la charla, su retiro, cuyo proceso se fue dando durante largos meses después de una lesión de rodilla: “Fue un final triste. En noviembre de 2008 me rompí el ligamento cruzado de la rodilla en un entrenamiento. Fui al médico pensando que era solamente meniscos, pero resultó que tenía roto el ligamento también. Fue un balde de agua fría: a los 28 me rompí la rodilla en España, a los 30 el Aquiles en Olimpo y me repuse, pero esta vez sentí que se me venía el mundo encima. Me volví llorando en el auto a mi casa”. La historia continuó a principios del siguiente año, donde el lateral no se operó y trabajó en busca de seguir jugando: “Tomé la decisión de no operarme, porque tenía la rodilla estable y no quería volver a pasar por una cirugía. Esa pretemporada me la pasé entrenando con el equipo y le sumé el ir todo el tiempo a Agremiados para ganar fuerza en la pierna.  Arranco a jugar, pero un par de fechas después en un partido con Estudiantes se me fue la rodilla en una jugada”. El final llegaría algunos partidos después, tras un bajón en su rendimiento, un estado mental adverso y otra señal de su maltrecha rodilla en un partido: “Más tarde, tuve dos partidos nefastos en los que perdimos y le dije a Daniel (Garnero) que me sacara. Yo ya estaba roto, no sólo de la rodilla sino de la cabeza. Me cuidaba en cada movimiento que hacía. Entrené por fuera del grupo un tiempo, luego ya vino Burruchaga y me puso en su primer partido, contra Gimnasia. El primer tiempo lo jugué bien, pero en el segundo en una jugada el músculo no me respondió, se me volvió a ir la rodilla y yo me fui del fútbol”.

 

Reorientando la charla de nuevo para el camino a la obtención de la Copa Sudamericana, hay una historia simpática de una cábala que comenzó en el partido contra Chivas de Guadalajara e involucra a Díaz y al presidente del club: “La noche del triunfo en el Jalisco estábamos cenando, salí afuera y Julito estaba fumando un cigarrillo. Me acerco, le pido una pitada y me la da. Eso lleva a que más adelante, después de la victoria en el Azteca en la ida, yo me estaba bañando y escucho que me buscaba. Había que repetir la cábala. Así fue, y de hecho también la repetimos en la Suruga Bank un tiempo después”.  Justamente, otra de las historias tiene que ver con la final de la copa, en donde a él le tocó hacerse un gol en contra, algo que aparentemente no supo hasta el final del encuentro: “Siempre cuento lo mismo: no me di cuenta que el gol fue mío. Cuando desbordan a Gandolfi, veo que el jugador de ellos me primerea y pienso que me va a anticipar, y en el afán porque no lo haga me encontré con la pelota, salté destartalado y pifié, pero pensé que la había metido el mexicano. Recién me enteré que fue mío después del partido. ” 

 

Seguimos rememorando la Copa Sudamericana, y en ese plan hicimos que nuestro protagonista escoja sus momentos favoritos de la campaña: “Elijo la victoria contra Chivas, por el rival, su presupuesto y definir de visitante, después el silencio que ocasionamos en cancha de River en la tanda de penales y, como punto único, voy a unir las dos finales. Porque ganar en el Azteca fue groso, y después completamos la tarea en cancha de Racing”. Sobre el momento exacto del gol de Martín Andrizzi, que otorgó el título al Arse, el recuerdo del entonces defensor es clarísimo: “Éxtasis total. Se nos escapaba un partido donde el primer tiempo había sido lo mejor que hicimos en esa Copa, perdíamos 0-1 y en el segundo se nos pone 0-2 un equipo que tenía mucha jerarquía. Y bueno, Martín tuvo esa jugada que estaba perdida pero donde de repente tuvo la opción de tiro. Desde donde yo estaba parado, cuando pateó vi que era gol”.

 

 

Finalizando la conversación, y como la gran mayoría de quienes pasan por el #VivoHDA, Cristian Díaz hizo una valoración más que positiva y conserva amistades de su paso por Arsenal: “Cada vez que estoy en Argentina y puedo ir, voy a la cancha del Arse. Es un club donde conseguí cosas, la pasé bien e hice amigos. Voy a reencontrarme con gente conocida, los que trabajan el club, en la platea me encuentro con algún hincha que me saluda. Es un club que me hizo feliz”. Le quedará pendiente, cuando la cuarentena llegue a su fin y él vuelva a Buenos Aires, una visita al JHG a ver al Viaducto: “ La última vez que pasé por Buenos Aires fue en diciembre, ya no me acuerdo el último partido de Arsenal que fui a ver. Si estoy en Argentina y hay fútbol, ahí estaré”.

 

 

Por Juan Sáber (@juancesaber)

 
 

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