Buenos Aires,

 

 

15/05/2019
Víctor Molina: "Voy a estar agradecido de por vida a Arsenal"
El Indio, uno de los héroes del ascenso del 2002 pasó por el vivo de Hablemos de Arsenal e hizo un repaso por lo que fue esa temporada donde el Viaducto consiguió llegar a Primera. Además, contó como vive en una familia de futbolistas, de su trayectoria y más.

Primero, recordó como fue su llegada al Viaducto: "Coqui Raffo me avisó de una prueba en Arsenal cuando estaba libre y entrenaba con él. No quería saber nada porque estaba en Moreno, me tenia que cruzar todo. Ni sabia donde quedaba Sarandí, al principio dije que no y al otro día lo llame a Coqui y le dije que si". 

Por otro lado, también hizo memoria sobre como era el Chaucha como DT y los compañeros del 2002: "Bianco tenia una forma de trabajar espectacular, aprendí mucho con él. Nos hizo entender lo que era Arsenal. Pato era terrible, le robaba los alfajores a los nenes y los hacia llorar. A mi nene lo volvía loco, al hijo del Coco también. Javi era más callado, la joda te la hacía por atrás".


 

Siguiendo con lo que fue el 2002, agregó: "El profe Mercuri nos liquidaba, Jorge con el Chino laburaban impresionante. Queríamos salir de la situación que habíamos tenido con Mariani, nos clasificamos a la liguilla y cuando nos dimos cuenta estábamos en la final. Salimos del fondo".
 


 

Luego, habló de la semifinal ante el clásico rival: "Con El Porvenir nos sirvió jugar en cancha de Lanús porque ellos eran buenos en cancha chica, el día de hoy me encuentro con algos que jugaron en ese equipo y me lo siguen diciendo".


 

Y de las finales, manifestó: "No podíamos creer la gente que fue a Entre Rios, eso nos levantó mucho. La semana previa al partido fue terrible, no paraba de llover, no se podía cortar el paso, no se podía entrar por el tractor. Fue terrible, quisieron secar la cancha con un helicóptero pero si lo hacían no podíamos dormir. Me puse unos tapones de 4 centímetros, el Moncho se puso unos saca carne". 


 

Concluyendo sobre el partido con Gimnasia de Concepción del Uruguay, agregó: "La previa era una incertidumbre total, no sabíamos si se jugaba o no. Ellos arrancaron con las ganas de ir a dar vuelta el partido. El penal había que reclamarlo más allá de que no se haya ido la pelota. La charla previa fue más por la familia, nos acordamos de ellos. Mi señora, ademas, llevó micros con gente de Moreno. Los primeros años en Primero fueron de sacrificio, no cambió mucho. Vino Piersimone y se fue Palavecino". 


 

Por otro lado, comentó sobre su salida del club: "No me gustó la forma de como me fui de Arsenal. Burruchaga me sacó en un entretiempo con River cuando perdíamos 4 a 0 en Nuñez, no me gustó para nada. Se manejó mal, después con el tiempo quedó todo bien. Hoy nos saludamos todo bien, pero me hubiera gustado que me diga las cosas en la cara".


 

Yendo al terreno de lo que fue su trayectoria y de sus comienzos, dijo: "No tuve lesiones casi, me ayudó mucho Ferro en el comienzo de mi carrera. Me costó mucho llegar realmente, fue mucho sacrificio. A los 9 años ya laburaba con mi viejo en la construcción, lo hice hasta los 18 años. Iba al colegio, laburaba con mi viejo, entrenaba. Llegaba cerca de las 12, encima me iba en tren solo en época militar, no sabia si volvía. A los botines le hacia agujeros con clavos para no resbalarme y que me duren porque no me podía comprar otro".


 

Además, sobre lo que fue Griguol en su vida, manifestó: "Jugué 8 años en Ferro y solo 2 años agarre plata. En un momento me querían comprar de otro club pero no me querían vender, la oferta era de Lanús y me colgaron 6 meses. Cuando Griguol se fue a Gimnasia se complicó todo, hubo malos manejos. De Griguol aprendí todo, en el fútbol y la vida. Cuando me compre el auto me pidió la escritura de la casa, el siempre decía que primero compres la casa. Porque si te compras la casa, después no podes jugar más, te pones un kiosco y sobrevivís".


 

Cuando le consultamos sobre una anecdota en el fútbol, hizo memoria y nos contó una vivida con Junior Espínola: "Una vez contra Quilmes en su cancha, corner de ellos, rechazamos, salimos y Junior se había ido a correr a un alcanzapelotas que se había robado una bandera de Arsenal. Salió del partido a correr a uno en medio del partido. Ganamos dos a cero. Fue insólito y nos decía que no podía dejar que nos roben una bandera porque el es de Arsenal". 


 

El Indio, tiene a sus hijos y yerno futbolistas, el más chico juega en Comunicaciones mientras que el más grande, Braian Molina, es jugador de Macará de la Serie A de Ecuador. Por otro lado, el novio de su hija, Ezequiel Luna, se desempeña en Santiago Wanderers. Sobre la situación de tenerlos lejos y en cuarentena, se explayó: "Es lo malo del fútbol, no tenerlos cerca, extraño a mi hija, hijo, yerno. Todos están afuera".


 

Concluyendo la nota con nosotros, el Indio Molina expresó lo que significa Arsenal en su vida y opinó sobre el presente. Facundo Gareca, ayudante de Rondina y ex compañero de Molina en varios clubes, es su compadre: "Arsenal fue muy importante para mi y voy a estar agradecido de por vida. Tengo que ir a la cancha a verlo, hace rato no voy. Me dio la primera estrella y eso no lo voy a borrar nunca. No me sorprendió que ascienda tan rápido, hay y había gente del club. Ascendió jugando muy bien y lo sigue haciendo". 

 

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