Buenos Aires,

 

 

22/04/2020

Patricio González: “Arsenal es parte de mi corazón”

En un nuevo #VivoHDA nos conectamos con otro protagonista del ascenso de 2002 y los posteriores años de Arsenal en Primera. Sus inicios, el proceso para de aquel ascenso, la etapa de Burruchaga, ¿un arrepentimiento?, y muchas anécdotas, incluida una desopilante con Gustavo Grondona.

 
 

 

En Hablemos de Arsenal seguimos en plan cuarentena, y en esta ocasión la cita vía Instagram fue con Patricio González, nuestro ex volante multifunción que se vistió de celeste y rojo entre 2000 y 2006. Desde su casa en Caballito, empezó contándonos cómo es su vida actualmente: “Tengo un local de venta de artículos de natación y me ocupo de mis dos chicos porque mi mujer es médica, así que abarco el tiempo entre esas dos cosas. Ahora ella no está yendo al hospital, porque tiene un pequeño problema en el corazón y es población de riesgo, así que estamos todos en casa”.

 

Avanzando a terreno celeste y rojo, ‘Pato’ expresó el cariño que tiene por Arsenal e hizo una promesa a futuro: “Es parte de mi corazón, cuando voy al club parece que el tiempo no pasó, hay gente que quiero que todavía es parte. Me gustaría ir más a la cancha de lo que voy actualmente, es probable que con mi hijo más grande empecemos a ir más seguido”. Continuando con los recuerdos, llegó el turno de las travesuras en las concentraciones con Javier Morales como principal socio y el kinesiólogo, Juan José Villafañe, de víctima preferida: “La pasábamos bien y hemos hecho de todo. Me acuerdo que lo volvíamos loco a Juanjo. Un día dijo que no nos iba a atender más y le prendimos fuego el consultorio, ja. Pero siempre las jodas eran para pasarla bien, sin mala intención”.

 

Otra anécdota inédita que brindó Patricio fue con Gustavo Grondona: “Coco era muy supersticioso, no le gustaba que jodan con las brujas, dios y esas cosas. Un día, le hice una cruz de sal arriba de su cama. Cuando se levantó me quería matar, jaja”. Sin embargo, lo más insólito fue la respuesta que tuvo ‘Coco’ a su broma: “En venganza, nos hizo caca adentro de las zapatillas a mí y a Javier Morales. Tiene una imagen de serio, pero Coco era muy bravo”.

 

Yendo a lo que fue el proceso del posterior ascenso en 2002, González destacó mucho la influencia de José María Bianco para que aquel plantel se volviera competitivo: “El ‘Chaucha’ le dio un poco esa mentalidad del entrenamiento y la disciplina. Era un equipo ordenado que cuidaba su arco e intentaba aprovechar sus oportunidades, de esa forma fuimos sumando. Después vino Mariani, que no encajó con nosotros, y cuando llegó Burru le dio su impronta al cambiar el sistema: metió un enganche y fuimos un poco más ofensivos, buscamos un poco más el arco rival”. Sobre Burruchaga no tiene más que elogios, y resaltó una particularidad en aquellos entrenamientos: “No podíamos creer cuando llegó, es un fenómeno como técnico y como persona, hasta se prendía con nosotros en algún picado. Y nos bailaba, porque físicamente todavía estaba para jugar”.

 

Pasando directamente al momento del ascenso en 2002, Pato recordó la noche anterior en la concentración: “Estábamos nerviosos porque era la primer cosa importante que la mayoría estaba definiendo. Me acuerdo que Viggo (Murga), el médico, vino a tranquilizar a los que éramos más chicos. Teníamos una ansiedad bárbara”. Además, señaló cuál fue el punto en el que se empezó a construir todo aquello: “Luego del partido contra Juventud Antoniana metimos un sprint final impresionante. Después en el Reducido la llevamos muy bien, recuerdo que contra El Provenir nos pareció hasta fácil. Pero con Gimnasia (ER) fue muy duro, de hecho fue más difícil acá que allá. No podíamos creer la cantidad de gente que fue a vernos. Se complicó al principio, pero después vino el gol de Javi Morales y el resto de la historia ya lo sabemos todos”.

 

 

Acerca del siempre mencionado fantasma del “caballo del comisario” que circulaba en aquellos años, González restó importancia a las acusaciones periodísticas de aquel momento: “Puertas adentro escuchábamos lo que se decía de Grondona, pero la realidad es que nos cobraban cosas a favor y en contra, los referís se equivocaban para todos. No sentí nunca un favorecimiento ni en el ascenso ni en los objetivos que logramos después en Primera. Las cartas están sobre la mesa, no tiene sentido hablar de eso”.

 

Luego de atravesar varios años en Primera, el ex volante del Viaducto rememora su salida del club, y admite un cierto arrepentimiento por lo que ocurrió después: “Ese año había sido bravo, tuvimos un torneo malo y el equipo parecía que se iba a desarmar. En el momento no me arrepentí de irme, pero después de ver lo que me perdí, sí. Cuando fui a la cancha a ver la final de la Sudamericana en 2007 tenía ganas de llorar. Viéndolo hoy, sin dudas me tendría que haber quedado”.

 

 

Por último, ‘Pato’ expresó que, pese a tener ganas, aún no se decide a retornar al mundo del fútbol en otra función: “No sé todavía. No me quejo de la vida que me toca, tengo una familia de la que disfruto, al igual que de mis amigos. Hablo con gente del fútbol y tengo hecho el curso de técnico, pero no se me dio por ahora. Si sale algo más adelante, cuando mis chicos sean más grandes, veremos.”

 

 

Por Matías Hermann

 

 

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