Buenos Aires,

 

 

27/01/2017
Humberto Grondona: "Estos cinco meses tenemos que vivir para Arsenal"

Después de estar un tiempo fuera de Argentina, el mayor de los hijos de Don Julio retornó a Sarandí para hacerse cargo del momento más difícil del club en los últimos veinte años y no dejó tema sin tocar en un imperdible mano a mano con Hablemos de Arsenal. Su padre, la relación con Julito, su anterior paso en 1995, los hinchas y qué es lo que espera del plantel fueron algunos de los temas tocados en una jugosa charla de más de media hora.

Entrevista exclusiva de Hablemos de Arsenal con Humberto Grondona, la cual se grabó en la sala de prensa de la institución
 

 

 

-Por Juan Sáber [@juancesaber] e Ignacio Méndez [@NachoMendezOk]-

Son las 19:30 de un lunes y Humberto recién termina de dirigir el entrenamiento. Luego de dejar el estacionamiento para dirigirnos a la sala de prensa, donde el protagonista se pone cómodo en una silla, iniciará un diálogo de casi cuarenta minutos en el que repasaremos por qué el Grondona "más alejado" de la institución vuelve en uno de los momentos más críticos el club fundado por su padre.

- ¿Cuáles son tus primeras sensaciones en estos días de trabajo tras tu vuelta al club?

- Son buenas. Veo predisposición de los jugadores, están agarrando de a poco el ritmo que uno quiere que tengan. Y yo estoy contento, con muchas ganas. Como siempre cuando hay una experiencia nueva.

- Al principio no sonó tu nombre entre los candidatos, pero cuando se cayó lo de Zielinski y Alfaro dijo que cumpliría su contrato en Gimnasia, tu llegada se dio muy rápido.

- Anteriormente hubo un contacto para que yo llegara (NdR: cuando Rondina dejó el cargo) pero en ese momento no me podía ir de Chile porque fui a reordenar algo que estaba muy desordenado. Cuando llegamos a fin de año, no percibí interés en mejorar el equipo para pelear el campeonato, por eso ni dudé en venir acá. Tenía contrato con La Calera, pero como no había descensos y no vi la intención por parte del club de reforzarse, pude irme en buenos términos y fundamentadamente.

- ¿Cómo estás vos para afrontar este duro semestre?

- Estoy bien. El ir a Chile me hizo bien, nunca había experimentado estar tanto tiempo sin dirigir y sentía que tenía que volver. La experiencia de allá fue brava y tiene cosas similares a lo que voy a afrontar en Arsenal. La considero como una "previa" para llegar con ritmo a este desafío.

- Contanos un poco acerca de tu cuerpo técnico.

 

- Estoy contento porque se armó un buen grupo de trabajo. Salvo a Lemme, al resto los conocía por referencias, y verdaderamente estoy satisfecho. Es difícil armar un cuerpo técnico, más como soy yo que no tengo paciencia y los canso.

 

- Ya tuviste un paso por el club, en 1995. ¿Qué recordás de esa época?

Recuerdo que parecía complicado, pero nos hicimos fuertes, sacamos buenos resultados y pasamos de salvarnos del descenso a no clasificar a la liguilla sólo por dos o tres puntos. Había un plantel de buenos jugadores. Modifiqué algunos puestos, como Viscovich, que pasó a jugar de mediocampista o mi primo (Gustavo Grondona) que jugó algunos partidos de volante central e implementé la línea de tres. Te repito, había un muy buen equipo.

- En ese plantel tenías nombres como Gustavo Grondona, Jorge Muñoz, Fito González, Viscovich, Rubén Gómez, Roberto Alday. Moncho Ruiz, el "Huevo" Rondina y "Cafú" Espínola haciendo sus primeras armas. Comparándolo con el actual, ¿crees que tenés menos material que aquella vez?

No creo, acá hay muchachos con buen trato de pelota. Lo que siento, veo y hablé con cada uno de ellos es que hay que reforzar el tema del sacrificio. Mirá, como jugador yo era un vago, entonces cuando no daba pases o hacía goles, perjudicaba al equipo, pero cuando corría era otra cosa. Lo que quiero transmitirles es eso para que lo incorporen.

- Yendo a lo que es la realidad del equipo, ¿qué cosas positivas rescatas de este plantel y qué pensás que falta?

- De mitad de cancha hacia arriba está bien, nos falta gente atrás. Es muy pronto igualmente para que de una opinión concreta, eso lo puedo hacer más adelante. Estoy viendo, tenemos que tratar de que cada uno de los jugadores lo haga bien en su puesto y también nos pueda dar una mano jugando en otro lugar. No voy a poner al arquero de nueve, pero hay situaciones de juego en donde quizás un delantero tiene que bajar a ayudar o un defensor debe ir a jugar arriba, y eso se practica para que después ellos no lo sientan tan extraño. Yo voy a tratar de juntar a los que mejor trato de pelota tienen, pero también tenemos que marcar.

- ¿Dónde pensás que hay que reforzar?  

- Necesitamos gente de mitad de cancha hacia atrás. Es un plantel con mucha cantidad de jugadores en algunos puestos y poca en otros, por lo que estamos buscando equilibrarlo. Es muy difícil porque el mercado está muy parado y los otros clubes no están cediendo a nadie. Habrá que esperar, y sino potenciaremos lo que tenemos acá.

- ¿Pensaste algún nombre en particular?

- De los que nombré uno se fue a México, que es el "Marciano" Ortiz, el otro es Leandro Vega y está en una situación medio complicada con River, y hay otro más que no sabemos en qué situación está. Son todos del ámbito local, porque se hace difícil traer a alguien de otro mercado.

- ¿Tenés algún plan B en caso de que no vengan los que buscas?

. Hay que esperar hasta último momento por cómo viene el mercado, pero tiene que ser un jugador de mi interés porque si no, no lo voy a poner.

- La pregunta es porque el mercado pasado Rondina quiso levantar la vara con los refuerzos y los que vinieron por intercesión del grupo inversor no dieron la talla…

- Bueno, eso a veces sale bien y a veces no. Te vuelvo a repetir, si a mí el grupo inversor me trae algún jugador que no me gusta va a tener que trabajar diez veces más, no me importa si lo traen ellos. Salvo que me traigan un número uno, ahí sí le doy la camiseta y que juegue. Pero si alguien viene porque lo representa el grupo tiene que venir a jugar de titular. Si me traen un medio pelo voy a seguir acumulando gente, y yo lo que quiero hacer es trabajar con un plantel de 25 jugadores.

- ¿Hablas seguido con Bragarnik? Más allá de que está un poco para eso, ¿él se ha puesto a disposición con el tema refuerzos?

 

- Hablo lo justo. Nunca fui de hablar mucho con la gente que manejaba los clubes, me dejaban actuar porque confiaban en mí y sabían que no iba a hacer nada fuera de lo normal. Ni con mi padre hablaba en ese sentido. Acá mi único compromiso es con el club. En cuanto a los refuerzos, repito, yo le tiré un par de nombres y ellos saben lo que estoy buscando, pero no va a venir cualquier jugador.

 

- Hay algunos futbolistas que tuvieron un primer semestre de 2016 muy positivo, pero después bajaron considerablemente su nivel. Con lo difícil que está el mercado, ¿apuntás a recuperarlos para que sean "incorporaciones"?

- Tenemos que potenciarlos, porque si fueron buenos no pueden ser malos ahora. Hay que darles regularidad y confianza, es lo que tenemos y debemos potenciarlo. Yo voy a intentar ser lo más justo posible, pero ellos son los que se ponen y se sacan. A mí nadie me viene decir a quién poner, y voy a usar a los once que crea mejor para el equipo. Cada uno tendrá que esforzarse y dar la vida en la cancha, yo eso no lo negocio. Y el que no lo sienta, tiene las puertas abiertas para irse. Es una situación difícil, aunque no tanto, pero de la que hay que concientizarse para salir.

- ¿Ves al grupo comprometido y consciente de lo que se juegan?

- Sí, veo que son buenos profesionales y tienen ganas, sino se hubieran ido. En estos momentos todos tienen la libertad de si tienen algo mejor, irse, pero si se quedan y rinden les dije que van a quedarse un año más conmigo. Ellos saben que yo voy a ir de frente, como siempre, y que no miento. Prefiero decirle a un jugador "mejorá porque así no vas a tener lugar", porque a mí en mi época de futbolista no me trataron de esa manera y no me gustó.

Más allá de las circunstanciales visitas al club, Humberto vuelve a trabajar dentro de la institución tras 21 años y se lo ve sorprendido con el cambio respecto de su última etapa como entrenador. Y si se habla del club, es inevitable hablar del apellido Grondona…

- ¿Qué te encontraste desde lo institucional?

- El club está divino. El hotel, las habitaciones… no extraño nada de mi casa. En mi anterior paso entrenábamos con pelotas invisibles: el "Beto" González las tiraba para arriba y cabeceábamos el aire. Arsenal ha progresado mucho, y creo que, de los clubes no grandes, es el que más creció. Es por eso que hay que cuidar todos los detalles.

- ¿Qué sentís que pudo haber pasado en Arsenal para pasar de esos años dorados (entre 2007 y 2013) a tener que pedir la ayuda de un grupo inversor?

- Quizás la soledad de mi hermano a la hora de poner dinero o de salir a buscarlo. Yo no podía venir a ayudar, estaba comprometido con la Selección. Siempre dije que iba a venir a colaborar en cuanto pudiera, y cumplí.

- ¿Creés que no se supo rodear bien?

- No es fácil dirigir un club. Antes estaba el apoyo económico de mi padre, la AFA pagaba al día… Han cambiado muchas cosas. Entonces se debe haber encontrado sólo y, por diversas situaciones, sin los recursos que se generaban antes. Quizás en un futuro no muy lejano estos chicos que están ahora no estén más y Arsenal vuelva a ser el que fue hace unos años.

- Pero si llega a pasar eso que no queremos que pase…

- No pienso en eso, siempre pienso en positivo, para adelante. He tenido peores retos que éste y me ha ido muy bien. A mí todo me costó mucho, sin embargo, me avalan los títulos y las campañas que he hecho desde que dirijo.

- ¿Cómo es la relación con tu hermano?

 

- Estamos muy bien. Lo veo contento y que se siente apoyado. Además, veo a mi familia contenta. Él viene todos los días y está metido, siempre caminando y solucionando muchas cosas porque no todo se soluciona con el grupo que está.

 

- Nosotros, desde nuestro lugar, tenemos la sensación de que hay colegas nuestros y gente de otros ámbitos como el dirigencial a la que se ve satisfecha con este presente del club. Es como que está cobrando vida esa frase tan repetida "cuando no esté más Grondona, Arsenal va a dejar de ser el que fue". ¿Coincidís? ¿Qué te genera eso?

- Fui el único técnico que, con Grondona muerto, salió campeón. Punto, no hay más palabras. No me interesa lo que digan. Como dije en un periódico: Perdonar, perdona Dios. Yo puedo disculpar, pero no olvidar. Ese "no olvidar" hace que tenga muchas ganas de volver, y si me tengo que pelear con todos, lo voy a hacer. Sin embargo, estoy lejos de querer gastar energías en pelearme con muchachos que son malintencionados. No me interesa lo que digan de mí ni de mi padre, porque muchas opiniones son de mercenarios que fueron pagos en su momento. Nadie puede discutir mi trayectoria, ni tampoco lo que Arsenal logró.

- ¿Vas a poner el ojo en algún arbitraje que quizás perjudicó a Arsenal en la primera rueda?

- No, a mí no me gusta hablar de los árbitros, es lo que menos tenés que hacer. Que vengan y dirijan, ellos saben lo que tienen que hacer. En Chile pasó eso, trabajamos en un clima de respeto y hasta al final nos sacamos alguna foto. Mis colegas lloran mucho y justifican el haber jugado mal echándole la culpa al árbitro, y no se debe hacer. Nunca lo hice, no es mi costumbre, y eso que podría haberlo hecho.

- El hincha está dolido con la CD desde que tu hermano destituyó a Alfaro en 2014, y este presente ha despertado mucho enojo, sobre todo después de la salida de Rondina y la llegada de Bernardi, ¿qué tenés para decirle?

- Que vengan a la cancha. El hincha tiene que volver, quiero volver a ver las tribunas como las veía antes. Le dije a mi hermano que haga alguna campaña: que vengan los niños gratis, no lo sé, pero hay que hacer algo. Y por supuesto, acompañar con el esfuerzo del plantel, porque si ves un equipo desganado, te quedas viendo el partido en tu casa. Yo desde mi lugar, le voy a brindar mi entrega total.

 

Ya cerrando la charla, nos volcamos a lo que depara un futuro sobre el cual Humberto tiene una visión positiva, no solamente para mantener a Arsenal un año más en Primera División sino también para apuntarle a las demás competiciones: la Copa Sudamericana y una nueva edición de la Copa Argentina.

 

- ¿Cómo va a jugar tu Arsenal? ¿Qué intenciones querés plasmar en la cancha para el equipo?

- En mis equipos siempre trato de poner gente de buen trato de pelota y arriba delanteros desequilibrantes como tenía en la Selección juvenil con Correa, Driussi o Espinoza. Los mejores equipos juveniles de Argentina de los últimos diez años fueron los míos. Si acá encuentro los elementos, voy a tirar lo que tengo ahí adentro. No voy a especular jamás.

- Lamentablemente esta situación comprometida del club indica que hay que dejarla en un segundo plano, pero este 31 de enero se sortea la Copa Sudamericana. ¿Qué es lo que esperás vos?

- Esa es tu opinión, yo pienso diferente. La Copa Sudamericana te brinda un montón de cosas, y hay que defender el prestigio que se construyó durante estos años. Estos cinco meses, ya les dije a los jugadores, hay que vivir para Arsenal: comer, dormir y concentrar. Si es lindo el club para dormir: nos la comida, descansamos. Es más, yo ya tengo mi almohada. Le vamos a apuntar a todo, a la Copa Argentina también, no nos vamos a guardar nada. Yo no quiero pasar vergüenza, sino me hubiera quedado en mi casa.

- ¿Cómo te imaginás a fines de Junio?

- Armando un muy buen equipo para el próximo torneo de Primera. Y que no haya seis descensos, ja. Me tengo confianza y acá me conocen, me dicen que voy a andar bien. Además, no es lo mismo gritar un gol acá que en otro club, y eso que yo los grito con ganas. Este es un club especial para todos, pero aún más para mí.

 

 
 

 

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