Buenos Aires,

 

 

09/12/2017

 

Final lógico
Arsenal cerró el semestre con un resultado acorde a su campaña: perdió ante Independiente por 2-1 en Sarandí por la 12° fecha de la Superliga. Así, sumó su tercera derrota al hilo, lleva 7 juegos sin ganar y el descenso es inminente.
 

No podía ser de otra manera. Arsenal cerró su participación oficial en la primera parte de la Superliga y lo hizo con derrota, la tercera en forma consecutiva y otra vez en Sarandí, donde aún no pudo obtener los tres puntos.


El verdugo fue Independiente, que con un conjunto plagado de suplentes se impuso con una actuación sin mucho vuelo. De hecho, la primera situación de peligro que generó fue el gol de Leandro Fernández que con un remate de media distancia puso el 1-0 a los 18 minutos de primer tiempo.


Eso fue un baldazo de agua fría para un Arse que había avisado en el arranque con un desborde de Rolón que terminó en un remate de Mosquito en el área chica tapado por Albil. Sin embargo, la derrota parcial volvió a sumir al equipo en una anarquía y desorden futbolísticos que propiciaron que el partido entrara en un letargo que solo benefició al Rojo.


El complemento transcurrió con un Viaducto impotente que, entre el murmullo y la impaciencia de la gente, se diluía cada vez más hasta el minuto 34 cuando en una jugada aislada, Wilchez punteó la pelota en el área y estampó el empate para desatar el desahogo.


La alegría fue escasa, porque en el último minuto, Ezequiel Denis sacó un disparo que se coló en el palo derecho de Santillo para decretar un nuevo traspié: el noveno en doce fechas, números que hablan por sí solos y que han convertido la salvación en casi un milagro ante la levantada de Temperley y las eventuales victorias de Olimpo y Patronato.


El brindis de fin de año tendrá en la cabeza de todos los hinchas un solo deseo. Habrá que acompañarlo con trabajo pero sobretodo con decisiones, ya que sin tomar ninguna el único destino que Arsenal tiene es la B Nacional.


Por Martín Vassena - @MartinVassena
 

 
Uno por Uno
 

Pablo Santillo: Nada que hacer en los goles y poco trabajo durante el partido. Seguro en las pocas que intentó el rival.

 

Emiliano Purita: Su corta aparición en el partido no fue mala, porque intentó darle amplitud al ataque de Arsenal en ese buen comienzo, pero lamentablemente su partido quedará marcado por una pérdida en la salida que terminó en el gol de Independiente. Fue reemplazado, sorprendentemente, en la primera mitad.

 

Marcos Curado: En su vuelta el central tuvo un partido sin demasiadas complicaciones pese a la derrota. Alguna duda en algún cierre y en una salida puntual desde abajo, pero en general no se complicó.

 

Facundo Monteseirín: Sin demasiadas complicaciones. La mayor de las dificultades la tuvo con Leandro Fernández. Buen cierre ante Albertengo en el segundo tiempo. Ya sobre el final buscó agarrar la lanza e ir al ataque en alguna ocasión, con más amor propio que criterio. Fue amonestado.

 

Facundo Cardozo: Le costó como lateral. En algunas jugadas divididas no se lo vio tan seguro como en la posición de central. Se lo vio algo pasivo en el mano a mano del gol de Denis.

 

David Drocco: Tras un buen arranque en conjunto con Papa, algo que permitió a Wilchez soltarse también, se fue quedando. Sus buenas entregas ya no lo fueron tanto y algunas veces fue superado en el medio. Levantó en el segundo tiempo. Buen pase por alto en el gol de Wilchez.

 

Emiliano Papa: Cuando intentó profundizar se vieron buenas cosas de Arsenal, pero eso duró poco. Con el 0-1, su buen inicio junto a Drocco en el medio se disipó. En la recuperación le jugó en contra el posicionamiento del equipo, que dejó espacios entre el eje central y los defensores cuando se adelantó -sobre todo en el segundo tiempo-. 


 

Leonardo Rolón: Por derecha intentó las apariciones de siempre para sorprender y algún desborde. Después de un buen arranque del equipo, él empezó a tener bastantes imprecisiones. Cuando pasó de lateral su influencia fue menor.

 

Lucas Wilchez: El mejor de la cancha. Como siempre, se hizo cargo del juego, y el buen arranque de Arsenal estuvo ligado a su entendimiento con los mediocampistas centrales. Después del 0-1, intentó tirar del carro bajando a buscar la pelota y sacándose rivales de encima en busca de algunas asociaciones, que llegaron poco. Su segunda mitad, tirado a la derecha, fue una búsqueda conmovedora por un empate que finalmente él conseguiría. Lamentablemente su tanto no sirvió de mucho. Fue ovacionado por la gente.

 

Federico Milo: Involucrado en algunas acciones del buen arranque de Arsenal con algunos centros interesantes. Después, su aporte se diluyó a esas situaciones en las que se encierra solo y suele perder. Ayudó poco en el retroceso. Salió lesionado en el entretiempo.

 

Thiago Rodrigues Da Silva: Liviano aporte del brasileño. Incómodo de espaldas, pero cuando ingresó Contreras no se transformó en un elemento más del juego, como se esperaba. Lo más incisivo suyo estuvo en el inicio, pero después participó demasiado poco. Fue reemplazado.

 

Rodrigo Contreras: Entró para que el equipo tuviera más peso ofensivo, pero el tucumano no tuvo un buen partido en las resoluciones. Luchó como siempre, ganó y perdió, pero no estuvo certero en las decisiones a la hora de asociarse. Además, quedó demasiadas veces en fuera de juego.

 

Maximiliano Calzada: Entró en una posición que no es la suya para ser sustituto de Milo, lesionado. Nunca escasea entrega pero le faltó ser incisivo por derecha. Se lastimó feo la rodilla, y aunque siguió por puro amor propio, habrá que ver si no es baja para una parte del siguiente año.

 

Maximiliano Rolón: Insulso. Participó en muy pocas acciones del juego y perdió las veces que intentó desequilibrar por izquierda.

 

Humberto Grondona (DT): Despedida triste para un hombre de la casa al que se le reconoce haber dejado al club en Primera este año, pero que también hizo demasiado porque el Viaducto hoy esté tan complicado. Dieciocho minutos, tan solo dieciocho, fueron los que Arsenal hizo bien las cosas antes de desvanecerse. No alcanzó. Porque la contundencia no estuvo -una vez más- pese a inquietar al rival. Con el 0-1 de Fernández el Viaducto volvió a lo de siempre. No hubo temple, el entusiasmo se disipó y el equipo, adormecido, dejó de inquietar en la primera parte -ni siquiera el cambio de Humberto espabiló a los futbolistas-. La segunda mitad fue un "ir por ir", ante un rival que poco hizo y mucho se terminó llevando. Los cambios del DT entraron en la misma tónica que los que estaban en cancha, y aunque el bálsamo que representó la igualdad de Wilchez parecía dar al menos un punto en otro partido flojo, el Viaducto ni siquiera fue capaz de sostenerlo. El gol postrero de Denis acumuló una derrota más a un equipo golpeado, adormecido e incapaz de cambiar la historia en la adversidad, tanto desde el banco como en el césped. Panorama muy difícil para el equipo y para despedida triste para un entrenador que cada vez influyó demasiado para corregir errores casi crónicos de un plantel armado por él y que si, ya sin él, no realiza un cambio milagroso de enero a junio, el destino inexorable de Arsenal será la B Nacional.

Por Juan Sáber - @juancesaber

 
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