Buenos Aires,

 

 

Ascenso al Nacional B – 1992

La semana anterior a aquel 24 de Mayo, los hinchas del Arse nos fuimos de nuestra cancha semi-contentos (por lo menos sacamos un empate).
Todos nosotros sabemos que, estando el Arse de por medio, siempre, la esperanza es lo último que se pierde, por más resultado adverso que tengamos que remontar.
Así llegó aquel 24 de Mayo, yo llegaba a mi casa, 5,30 hs. de la mañana, después de una noche de gira, bastante agotado.
Mi primo Daniel (aquel que sobresalía en la tribuna con el grito "bolas Arsenal"), me había comentado que era factible que ese día me pasaba a buscar 6,30 hs. Como dije antes, yo algo cansado y, creyendo que mi primo ya no venía, me recosté en mi cama tratando de descansar un poco. A las 7,10 hs. sonó el timbre de casa y se escuchó la voz de mi primo gritando "Aguante el Arse".
Junto con 2 muchachos más, vecinos de él, partimos con un Renault 12 cero kilómetro “en ablande” rumbo a Mar del Plata.
En el viaje me dormí y, cuando abrí los ojos, ya estábamos en Santa Clara (km. 386) y eran las 13 hs.
Llegamos al estadio, procuramos conseguir nuestras entradas y fuimos a comer algo en un bar detrás de la tribuna local (aquella de la visera). Yo encaré con una antigua casaca del Arse, aquella que tenía botones, que me prestó un compañero de trabajo ex jugador de Arsenal: Carlos Fernández, la guardaba desde que había abandonado el fútbol a comienzos de los `60. Nadie me jodió en aquel bar por mi casaca, al contrario, me invitaban a compartir su vino.
Cuando llegamos a la entrada, no se podía creer el desborde que había para pasar (hinchas de ambos equipos). Yo, con mi entrada en la mano pase pechando y nadie la agarro, así que mi entrada se la di a uno de los mellizos Gorjón y le dije "dásela a alguien que no tenga".
Me instalé en la tribuna y no podía creer la cantidad de caras conocidas a 400 km. de Sarandí, estaban: Pepe, Chelo, Pomelo, Abrojito, Diego, Toti, Uruguayo, Beto, Vivaldo, Fugazza, Aldo, entre otros.
Cuando termino el 1er. tiempo estábamos medio preocupados, perdíamos 1 a 0 pero, como dije antes, estando el Arse de por medio la esperanza es lo último que se pierde.
Y así fue, remontamos el resultado con goles de Fito González y Fernando Rizzo, logramos el ascenso y empezamos a dar la vuelta olímpica.
La gente de Mar del Plata nos comenzó a aplaudir durante la vuelta olímpica, hasta que el grueso de nuestra gente llegó a la cabecera local. Allí comenzó la batahola, mucho tenía que ver la calentura e impotencia de los de Alvarado.
Cuando salimos, perdí a mis amigos, así que comencé a dar vueltas para localizarlos. En ese momento, la policía cercó a los hinchas del Arse cubriendo con sus escudos la lluvia de piedras que llegaban de los derrotados. Yo como buscaba a mi gente, quedé fuera de ese cerco y tuve que correr de los gases junto con los de Alvarado. Al rato de los disturbios, totalmente perdido, me cruce con un amigo de tribuna: Aldo, que al ver el cuello de mi casaca sobresalía, me dijo que me lo cubra un poco más con la campera.
Después de un rato, encontré a mis compañeros de viaje, y rumbeamos para Sarandí. Durante el viaje, por Radio Rivadavia pasaron el Rap que habían preparado para Alvarado campeón, a pesar del resultado lo querían pasar y así fue.
Cuando llegamos a Sarandí, paramos en Los 3 Ases y Omar (el mozo-cajero) se hizo cargo de las muzzarelas que comimos.

By Pappo
 
 

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