Buenos Aires,

 

 

01/07/2016
El futuro del Arse

Descripción: C:\Users\Ignacio\Desktop\DSC_0054.JPGHace rato que el semillero de Sarandí viene sacando prospectos interesantes, y de cara al próximo campeonato el cuerpo técnico se fijó en Juan Francisco Brunetta y en Sebastián Lomónaco. Ambos cumplieron juntos el sueño de subir a Primera en esta pretemporada y buscarán ganarse su lugar en la consideración de Rondina para la competencia que se viene.

Dicen que los pibes son el futuro, y pareciera ser que se hace caso a esta premisa en el club. Es por esto que el cuerpo técnico de Arsenal promovió a Juan Francisco Brunetta y a Sebastián Lomónaco, dos juveniles que hace unos días ya trabajan a la par del plantel de Primera. Desde Hablemos de Arsenal te invitamos a conocerlos.

Brunetta es categoría '97, oriundo de Laboulaye, Córdoba. Sus papás viven y trabajan ahí, mientras que su hermano menor tiene 16 años y juega al fútbol en Central Córdoba, uno de los equipos formadores de Juan. Lomónaco, nacido y criado en Avellaneda, es categoría '98. Sebastián, a su vez, está respaldado por una familia grande conformada por sus padres y cuatro hermanos, dos varones y dos mujeres. Un dato de color: su hermano más chico juega en la categoría 2003 del celeste y rojo.

- ¿Cómo los encontró el haber subido al plantel profesional?

Brunetta: “Es una oportunidad linda que hay que aprovechar. Con respecto a lo de la Selección, me pasa lo mismo, aunque es algo que no me lo esperaba. Estoy con todas las ganas de ganarme un lugar tanto en el Sub-20 como acá en Arsenal”.

Lomónaco: “La verdad tener esta chance es algo increíble. Es un sueño muy lindo el que acabo de cumplir y estoy muy contento”.

- ¿Desde qué edad están en Arsenal? ¿Cómo fue su camino hacia la Primera?

Brunetta: “Yo llegué a los quince años a Arsenal. Me acercó Carlos Bottegal y los que me probaron fueron Gabriel Viscovich y Walter Céspedes. Arranqué en séptima y desde ese momento estoy acá en el club, viviendo en la pensión. Subí hasta la sexta, con el “Flaco” (De Luise) y en quinta tuve mi mejor año, que me permitió subir a reserva y ser dirigido por “Fito” González. Ahí tuve la chance de mostrarme y de que Rondina me viera para hoy tener la chance de estar entrenando con Primera”.

Lomónaco: “Estoy desde los trece años en Arsenal, cuando empecé con novena. También me probó Gabriel Viscovich. De a poco fui entrando en el equipo de liga, hasta que Gabriel me puso para AFA. Por suerte me fue muy bien, y desde séptima ya me subieron a la reserva”.

- ¿Se animan a contarle al hincha de Arsenal cuáles son sus principales características? ¿Algún ídolo futbolístico en el que se hayan fijado?

Brunetta: “Era enganche, pero en el club jugué de mediapunta y de volante por izquierda. Me gusta mucho gambetear y patear al arco ya sea en pelota parada o en movimiento. Creo que la pegada es uno de mis fuertes, es algo que mejoré mucho con el correr del tiempo y una de las cosas que mejor hago. Si tengo que nombrar un ídolo futbolístico, elijo a Riquelme porque desde chico me fijé en sus movimientos y lo voy a idolatrar para siempre”.

Lomónaco: “Yo soy un delantero, un '9'. Siempre jugué en el área. Me gusta aguantar la pelota e ir al choque con los centrales rivales, aunque también puedo gambetear y tirar diagonales dependiendo el partido. Cuando juego con otro delantero, el que está como referencia soy yo. Mi fuerte es la definición colocada. Un ídolo: Palermo, sin dudas. Cuando estuvo dirigiendo acá no podía creer tenerlo tan cerca, no caía que era el mismo que vi por la televisión toda mi vida”.

- ¿Cómo fue el momento en el que les dijeron que iban a entrenar con la Primera?

Brunetta: “A mí me lo dijeron después del partido contra River en cuarta. El “Flaco” me llamó aparte y me dijo que me vaya a mi casa una semana porque me iban a llamar para empezar a entrenar con Primera. La verdad es que no caí al principio, al igual que con el tema de la Selección. A los primeros que llamé fueron a mi papá y a mi mamá, que junto a muchos de mis amigos fueron los que me bancaron siempre”.

Lomónaco: “El que me lo dijo fue Walter Céspedes, cuando terminó el partido de quinta contra River. Cuando me lo dijo me agarré la cabeza, porque no lo podía creer. Se me cruzaron todas las cosas que pasé en mi vida junto a mis seres queridos, fue muy emocionante. Recibí la noticia el día del cumpleaños de una prima, así que cuando llegué se lo conté a toda la familia entera”.

- Cuéntennos un poco de qué manera se iniciaron en el fútbol.

Brunetta: “Arranqué jugando al futbol en Laboulaye, la ciudad donde nací, en Sportivo Norte. Después jugué en Central Córdoba y de ahí tuve la chance de ir a Boca cuando tenía nueve años, donde estuve durante tres o cuatro. Por algunas cosas que pasaron, me fui a Estudiantes de La Plata, pero me volví a Córdoba porque tenía que quedarme en la pensión y extrañaba mucho a mi familia. Después de estar un año en mi casa se dio la chance de Arsenal. Vine en su momento, me gustó y estoy muy feliz de estar acá”.

Lomónaco: “Inicié en Independiente y estuve ahí desde los seis años hasta la pre-novena, que fue cuando el club me dejó libre. Desde ese entonces estoy en Arsenal, donde encontré un grupo excelente en mi categoría gracias al que hoy puedo estar entrenando con Primera. Antes de jugar en Independiente jugué en Progreso, un club de mi barrio donde ahora juega mi hermano más chico. Es muy lindo que cada vez que voy a verlo la gente me pregunte cosas y se acuerde de mí”.

- ¿Quién consideran que fue la persona clave para cumplir este sueño de llegar?

Brunetta: “Carlos Bottegal fue fundamental. Cuando me volví de Estudiantes a Laboulaye fue el que siempre me llamó y me repetía que tenía condiciones y que podía jugar en Primera. Por suerte le hice caso. Otros de los que me ayudaron mucho fueron Ricardo Almada y Ramón Madoni, que fueron personas que aportaron a mi crecimiento”.

Lomónaco: “Cuando me dejaron libre en Independiente fue el momento que más me puse las pilas para poder cumplir el sueño de ser futbolista, y la persona que siempre estuvo atrás mío dándome fuerzas fue mi mamá. Ella fue fundamental, y le estoy agradecido por eso”.

Tanto Brunetta como Lomónaco arrancaron su camino desde muy chiquitos, pero ambos han cruzado caminos muy diferentes para encontrarse con esta realidad, y en esos caminos también hubo dificultades distintas. A Juan lo entristecía extrañar mucho a su familia en Laboulaye, pero tenía puesto en la cabeza que quería llegar a jugar en Primera y ese deseo lo impulsó a seguir adelante. A Sebastián, por su parte, le tocó superar la fea noticia de que Independiente lo dejara libre a los doce años. Sin embargo, juntó fuerzas y se esmeró más que nunca para que su sueño de ser futbolista siguiera vigente.

- ¿Qué es lo que significa Arsenal para ustedes?

Brunetta: “Arsenal me trató muy bien siempre, y lo único que puedo expresar es agradecimiento. Desde el primer día que vine estoy muy cómodo. Yo estoy en la pensión desde que llegué y siempre me sentí muy bien tratado por todos, desde los técnicos hasta la gente de la pensión. Soy consciente de que no tengo que olvidar de donde vengo y de que muchos chicos querrían estar en nuestro lugar así que intento seguir esforzándome y reconozco el esfuerzo que hacen otros”.

Lomónaco: “A mí es un club que me enseñó muchísimo. Cuando llegué a Arsenal me encontré con un grupo de muy buenas personas, que me ayudaron mucho a superar el haber quedado libre. El club nos enseñó mucho, no solamente en lo futbolístico, sino también valores para la vida”.

- ¿Cuál es el técnico del club que más los marcó?

Brunetta: “En mi caso, saco algo positivo de todos los técnicos que tuve. Gabriel, además de ser técnico, nos insistía con que nos vaya bien en la escuela y con el tema de ayudar a mantener ordenada la pensión. Walter Céspedes y “Cafú” Espínola me aportaron mucho en el tema de los movimientos y la disciplina táctica; el “Flaco” lo hizo con el tema de la motivación, para que uno estuviera bien de la cabeza; y de “Fito”, si bien lo tuve poco tiempo, pude que es una gran persona y un gran técnico. Todos aportaron para que nosotros podamos estar donde estamos hoy”.

Lomónaco: “Lo que más me marcó de mi trayectoria en inferiores fue mi época con Walter Céspedes, ahí las cosas me salieron perfectamente. Otros de los que destaco son “Cafú” y Viscovich, que es una persona que me ha dejado enseñanzas para la vida que me van a servir siempre”.

Nosotros los juntamos para que den su primera nota, pero está claro que ellos atravesaron rutas distintas para llegar a un mismo destino. Dentro de este camino, Brunetta tiene en los chicos de la pensión una columna en la cual se ha apoyado siempre, y ha ayudado a otros a apoyarse…

Brunetta: “Con ellos siempre nos llevamos igual de bien, somos compañeros y vivimos juntos la mayoría del tiempo. A veces los chicos pueden llegar a pedir algún consejo, o quizás extrañan, y los más grandes siempre vamos a intentar ayudarlos de la forma en que podamos. Son todos chicos humildes y buenas personas, que te van a tratar de igual forma ya sea cuando estés arriba o cuando estés abajo”.

Sebastián también tiene ese grupo en el que ha encontrado amigos inseparables y del que se enorgullece al hablar. La categoría '98, dirigida hoy por Céspedes, es una de las más unidas de inferiores…

Lomóaco: “Es un grupo excelente, como lo dije antes. Me han ayudado para llegar a donde estoy ahora, y yo sé que muchos más de los pibes de mi camada van a tener la chance de estar donde yo llegué. El ejemplo está en que a otros chicos como Lucas (Coyette) y Gonzalo (Gómez) les había tocado antes estar en Sub-15 y Sub-17. Son amigos que me dio el fútbol y a los que les sobran las condiciones para llegar”.

Ya para finalizar, hay que contar que Brunetta recibió otra alegría pegada a su ascenso al plantel profesional: el entrenar en Ezeiza con la Selección Sub-20. El cordobés contó de qué manera recibió esas dos alegrías juntas: “De lo de Primera ya sabía algo, entonces me fui preparando por si llegaba la noticia. En cambio, con lo de la Selección fue diferente, muy loco. Jamás me imaginé que podía llegar a entrenar con la Sub-20. Tengo un amigo con el que coincidimos en Boca al que por curiosidad le preguntaba cómo era vivir eso, y poco después me llegó a mí. Te repito, fue todo muy loco. Aparte de que el predio de Ezeiza es otro mundo, el entrenar en el mismo lugar que entrenan Messi, Agüero o Mascherano cuando vienen acá me parece impresionante”.

Por su lado, Lomónaco culminó la entrevista describiendo cómo lo felicitó la camada de la ’98 ni bien le llegó la gran noticia de que entrenaría con el plantel profesional: “Mis compañeros lo tomaron muy bien. Al principio Walter me dijo la noticia al oído, y yo no lo podía creer. Después les dijo a todos que me den un aplauso y ellos lo hicieron y vinieron de a uno a felicitarme. Por suerte no me hicieron ninguna joda ni me pegaron, ja“.

 

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