Buenos Aires,

 

 

El tiempo pasa…. Y cada vez sos más grande
Y así es este Arsenal que crece día a día de la mano de todos y de cada uno de aquellos que colaboran con el club desde lo más amateur hasta lo más profesional. Y en mi caso a la distancia fui creciendo junto Arsenal con alegrías, broncas, frustraciones y demás. Fui entendiendo lo que era jugar, vivir, sufrir, llorar y sentir la pasión que el futbol y Arsenal me daban sábado tras sábado, yendo no sé si a todas pero si a la gran mayoría de las canchas del ascenso. Junto a mi abuelo Roberto Coria (futbolero como pocos, socio honorario y vitalicio de San Lorenzo, pero que supo querer al Arse como si hubiera nacido en el corazón de Sarandí) recorrimos desde el año 1990 muchísimos estadios del ascenso siempre con la esperanza de ver ganar Arsenal, que de a poco vaya creciendo y así saltar de la vieja y querida Primera B Metropolitana de ahí al Nacional B y porque no a la elite del fútbol argentino

Como siempre les cuento a todos aquellos que me preguntan cómo es que soy hincha de Arsenal si viví toda mi vida en Parque Patricios (lo más lejos que me mude por dos años fue a caballito) y tengo a la familia y a los amigos divididos por el fanatismo de Huracán y San Lorenzo. Mi respuesta es sencilla, Arsenal me dió la razón para entender la pasión por el fútbol, esa pasión que se hace muy fuerte al ser de un equipo tan chico pero que tiene el alma bien grande. Y si bien es cierto que al día de hoy en cada reunión familiar le sigo recriminando a mi tío, Carlos Pérez, (jugador de futbol que vistió la remera de Arsenal en la temporada 1990/91 y erró uno de los penales en aquella tarde de definición frente a Gimnasia de Concepción del Uruguay) cómo es que no tomó carrera para patear un penal y lo tiró afuera. Pero por otro lado le agradezco que debido a él y a ese año en Arsenal nunca más deje de ir a ver al Arse. Miles de recuerdos, de imágenes y partidos se me cruzan por la cabeza cada vez que voy viendo cómo crece este Arsenal.

Algunos recuerdos que tengo son los de los hinchas, los cuales, en cantidad, pocas veces superábamos los 200 personas, sobre todo de visitante, pero que le eran fiel a los colores y estaban en todas las canchas. Recuerdo acomodarme siempre en un codito de cada estadio y a un par de escalones donde estaba un grupito de gente que entre mate y mate miraban como corría la suerte de Arsenal. En ese mismo grupo estaba la familia de Carlos Bueno, estaba el señor Vargas, el dueño del bar Sancho y creo que algún que otro familiar del flaco Vivaldo. Lo veo a Marcelo Baldonedo, con esa pelada al estilo Doctor Locovich, junto a su hijo llegando de la mano al estadio. También lo veo al viejo, con cariño, Airon y a Mario Puso sacando de adentro de esa bolsa de arena muchas banderas del Arse para colocarlas sobre el alambrado. También andaban un Papo y un Piri más jóvenes gritando y pidiéndole al resto que se sumen al aliento. Y como siempre lo veo a Don Hector Grondona, un hombre inquieto que recorría la tribuna caminado atrás del arco o detrás del asistente para hablarle y decirle las cosas más disparatadas que uno podía escuchar. Seguramente habrá muchos hinchas más que por ese entonces recorrían todos los estadios para ver al Arse, y pido perdón por no reconocerlos, pero al no ser del barrio y tampoco ser muy cholulo que digamos por ahí hay gente que vi, veo y seguiré viendo pero que al no saber sus nombres no puedo mencionarlos. Vi grandes partidos, vi jugadores de los buenos y también de los malos como en todos lados. Pero lo que principalmente observé fueron las ganas de crecer y de superarse día a día. Y así es como Arsenal logró estar donde, está en la elite del fútbol argentino, jugando, con sus armas, pero de igual a igual en cualquier estadio y ante cualquier rival.

Sabiendo que es un club chico, de barrio, con pocos hinchas pero que los une la misma pasión, la de Arsenal…porque como decían aquellos viejos papeles que repartíamos en la cancha para nombrar nuestra transmisión…Celeste es mi alma y Rojo mi corazón…


Ahora si usted se pregunta el porqué de esta introducción, sencillo, es porque desde esta página me toca inaugurar y manejar la sección sabias que…Sección que recibira todo tipo de comentarios, de opiniones y porque no de un sabías que del hincha.


Y hoy llegando a 10 de octubre de 2013 me dije. Empecemos la sección con algo bueno, con un partido interesante que al hincha le deje algo y lo ubique enseguida en aquella tarde de sábado en Sarandí. Por eso es que me fui 21 años atrás, ¡qué joven era por aquel entonces!

Recuerdo que era sábado (10/10/1992) por la tarde que y por la fecha N10 del Campeonato Nacional B correspondiente a la temporada 1992/93 jugaban en el viejo viaducto, Arsenal y Villa Dálmine. Y ese día el Arse de la mano de un goleador intratable como Roberto “fito” Gonzalez le ganaba 7 a 0 al equipo del que es hincha el gran Juan Carlos Calabró.

La revista solo fútbol de ese entonces decía: “APLASTANTE TRIUNFO DE UN SORPRENDE ARSENAL” Y en la bajada se hablaba de un Arsenal que arrollo a un Dálmine que fue superado los noventa minutos. Destacando la gran tarde de Fito Gonzalez.

Diario Popular Titulaba: “ARSENAL APLASTO A VILLA DALMINE” El mismo destacaba la superioridad de Arsenal, la gran tarde de Gonzalez y el envión que dió el penal atajado por el flaco Vivaldo cuando el partido estaba 1 a 0.

Ese día Arsenal se fue al vestuario ganando 2 a 0 (los dos de Jorge Muñoz). Y en los segundos cuarenta y cinco marcó los 5 goles restantes al 1’ Rondina y luego aparecieron los 4 goles de Roberto González para golear a Dálmine y marcar así la mayor goleada de Arsenal jugando en la B Nacional.

Con este triunfo Arsenal se ubicaba segundo con 13 unidades a dos puntos de Banfield (logró el ascenso ese año) y del Sportivo Italiano. Lo destacado es que 7 días después jugaba el clásico con Quilmes, al que consiguió ganarle 3 a 1 de visitante y por ese resultado al término de esa fecha el Arse ya dejaba de ser sorpresa y lograba alcanzar la cima de la tabla con 15 puntos…..pero esa será otra historia….
 

Ficha del partido (Todos los datos corresponden a la revista Solo Fútbol)

Arsenal        7

Villa Dálmine     0

Vivaldo

Molina

Acevey

Echeverría

Larramendi

Benítez

M. Rodríguez

Barrios

Viscovich

Casella

Rondina

Pereyra

Oreiro

Elsesser

Rizzo

Labonia

Muñoz

Bulleri

Ismael

Bastia

Roberto Gonzalez

Ferraresi

Dt: R. Iturrieta

Dt: A. Semenewicz

Suplentes

Suplentes

Guarnieri

Moschini

Oyola

Cerchietti

Leiva

De cuadro

Tomino

Balmaceda

Giménez

Bianchi

Goles: PT. 4 Y 38' Jorge Muñoz ( el segundo de penal)

ST. 1' Rondina, 3',4',10 y 35' González (el último de penal)

Inc: pt. 24' Vivaldo le atajo un penal a Labonia - 38' Expulsado Barrios (VD)

Cambios: ST. Leiva X Oreiro y Oyola por Viscovich

Arb: Roberto Ruscio - Páez y Garay

Cancha: Arsenal

Rec: $ 4762,00

Resultado Moral: Arsenal 8 - Dálmine 0

Reserva: Empataron 0 A 0

Apostillas:

Por ese entonces Arsenal no marcaba 7 goles desde el 4 de octubre de 1986 cuando por la fecha N11 de la Primera B Metropolitana le ganaba 7 a 2 a Chicago de visitante con 3 goles del Bocha Flores, 2 de Fernández, Muñoz y Urtazun de penal. Si bien este 7 a 0 es la máxima goleada en el Nacional B, no es la máxima en el ascenso ya que en el año 1962 le ganó 9 a 0 a Defensores de Corrientes por la Primera D y por la Primera C en 1964 le ganó 9 a 0 a Brown de Adrogué. Ambos partidos de visitante. En 1962 en la “D” también le ganó 9 a 1 a Comunicaciones de local y en el año 1962 también derrotó pero de visitante 9 a 1 a Deportivo Riestra.

Luego tiene un 8 a 2 a Sportivo Palermo, de local, por la primera D en 1961. Ese sábado fue la sexta goleada en importancia en su historia de ascenso y la tercera en marcar 7 goles siendo las anteriores el mencionado 7 a 2 a Chicago en el 86 y un 7 a 1 a Temperley en el Torneo Promocional de 1968.
 
 

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